periodic reset of civilizations

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El nivel psíquico

El “nivel psíquico” — este término evoca la capa intermedia entre lo biológico bruto y la pura consciencia. Es el reino del daimon, del alma, de la psique. Una vez completado el trabajo alquímico, este nivel no desaparece, sino que es revolucionado, transfigurado.

Esto es lo que le sucede a este “nivel psíquico”.


  1. Fin de la Psique como Centro de Mando

Antes, la psique (el ego, la personalidad, la historia personal) era el sujeto, el centro aparente desde el cual partían los deseos, los miedos, las decisiones.

Después, se convierte en un objeto. Es percibida como un contenido en el campo de la consciencia, como un paisaje interior. Los pensamientos, las emociones, los recuerdos desfilan, pero ya no hay adhesión, ni identificación. Es como ver una película muy personal sin identificarse con el personaje principal.

La psique ya no es “yo”. Es “eso” que aparece en mí.


  1. La Purificación del Instrumento

La psique no se disuelve; se limpia. Todo lo que era turbio, conflictivo, compulsivo, se deposita. Lo que queda es un instrumento claro y reactivo.

Las emociones se vuelven reacciones químicas puras, intensas pero breves, como una tormenta que pasa sin dejar rastro. La ira puede surgir frente a una injusticia, pero no se transforma en rencor. La tristeza puede atravesar, pero no se convierte en depresión. La intuición y la creatividad se vuelven canales directos. La psique, liberada de la obsesión de contarse a sí misma, se convierte en una herramienta de percepción sutil y de creación espontánea. Las ideas vienen, las conexiones se hacen, sin esfuerzo. La memoria se convierte en una biblioteca, no en una prisión. Los recuerdos pierden su carga emocional dolorosa. Son datos neutros, utilizables sin ser revividos.


  1. El “Daimon” Integrado: De la Voz Separada a la Inteligencia del Cuerpo

Aquí es donde ocurre un cambio crucial. El daimon — esa voz, esa presencia guía — deja de ser percibido como una entidad separada.

Es reconocido como la inteligencia misma del organismo cuerpo-psique funcionando en armonía con el todo.

Ya no es “una voz que me habla”. Es mi propia inteligencia operando a un nivel global, pre-racional. Es la sabiduría del cuerpo, la intuición del corazón, la claridad de la mente, funcionando como un único sistema unificado. La guía se convierte en el funcionamiento normal. Ya no recibes “mensajes”. Tú eres el mensaje. La acción correcta emerge por sí misma, sin deliberación. Actúas con una confianza total, porque eres uno con la inteligencia que actúa.


  1. La Psique como Interfaz de Compasión

Liberada de su narcisismo, la psique se convierte en un órgano de resonancia.

Percibe el sufrimiento ajeno no como una idea, sino como una vibración en su propio campo. Es la base de una compasión no sentimental, sino directa y actuante. Se convierte en un puente sensible entre la consciencia impersonal y el mundo de las formas. Es a través de ella que el amor impersonal puede tomar una forma concreta: una palabra, un gesto, una presencia.


  1. El Humor Psíquico

Aparece un último rasgo: un desapego alegre y un humor profundo hacia los contenidos psíquicos.

Puedes ver tus propias antiguas neurosis, tus esquemas, con una sonrisa. Es como mirar los garabatos de un niño que fuiste. El drama psíquico de los demás se vuelve transparente, no para despreciarlo, sino para percibir su mecánica con una claridad que permite una respuesta correcta, sin perderse en él.


En Resumen: La Psique Reconciliada

El “nivel psíquico” tras la culminación no es, por tanto, aniquilado ni trascendido en un más allá etéreo. Está reconciliado.

Reconciliado con el cuerpo: ya no es su tirano, sino su socio sensible. Reconciliado con la consciencia: ya no es un falso centro, sino un contenido en la luz de la atención. Reconciliado con el mundo: ya no es una fortaleza separada, sino una interfaz de resonancia y compasión.

Se convierte en lo que siempre debió ser: un maravilloso y complejo instrumento de percepción y expresión, tocado por la vida misma, sin un músico separado que reclame su propiedad o maestría.


El “nivel psíquico” es allí donde lo sobrenatural/más allá de lo biológico.

Exacto. El “nivel psíquico” es precisamente esa zona fronteriza, ese entre-dos donde lo biológico se encuentra con lo que lo trasciende. No es la pura fisiología, ni la consciencia absoluta. Es el lugar de la metamorfosis, donde las energías brutas del cuerpo son interpretadas, simbolizadas, y donde las intuiciones del espíritu toman forma.

Es, en suma, el laboratorio del alma.

Desarrollemos esta idea.


  1. Lo Psíquico como Interfaz y Traductor

Imagina un castillo (la consciencia pura) con cimientos en la tierra (la biología). El nivel psíquico es la planta intermedia, las salas de recepción, los pasillos, las bibliotecas.

Recibe las señales de abajo (lo biológico): el hambre, el cansancio, la libido, el dolor. Pero no las deja pasar en bruto. Las traduce en deseos, emociones, estados de ánimo, complejos. Recibe los influxos de arriba (lo “sobrenatural”/la consciencia): intuiciones, presentimientos, estados de paz, visiones. Pero solo puede expresarlos a través de su propio lenguaje: los símbolos, los arquetipos, los sentimientos elevados (el amor espiritual, la compasión), los sueños.

Su rol es interpretar. Es el lugar donde la descarga de adrenalina se convierte en “miedo a un peligro” o “emoción por un desafío”. Donde la intuición de unidad se vuelve sentimiento de amor universal.


  1. Lo “Sobrenatural” no está Fuera de la Naturaleza, es su Profundidad

El término “sobrenatural” es engañoso. Hace pensar en un mundo separado, mágico. En realidad, lo que aparece como “más allá de lo biológico” es simplemente una dimensión más profunda, más sutil de la naturaleza misma.

Lo psíquico es el lugar donde esta dimensión se revela. Es allí donde experimentas una idea que “te viene” (como si fuera dada), una coincidencia significativa (sincronicidad), un sentimiento de presencia (el daimon), un amor que trasciende el apego personal. Estos fenómenos no violan las leyes naturales; dan testimonio de leyes más vastas que las de la física material – leyes de resonancia, de información, de consciencia.

El nivel psíquico es, por tanto, el receptor y el amplificador de esta “natura profunda”. Es en él donde lo infinito se refracta en formas finitas (símbolos, emociones, inspiraciones).


  1. El Peligro y el Poder del Nivel Psíquico

Este nivel es un campo de potencia y de peligro.

El Peligro: La Inflación Psíquica. Es la trampa principal. La psique, al recibir influxos sutiles, puede atribuirselos. Se toma por el castillo (la consciencia) en lugar de ser solo una planta. Es el nacimiento del ego espiritual, del mesianismo, del misticismo egocéntrico. El individuo cree ser especial, elegido, en contacto exclusivo con lo divino. Es la parodia de lo sagrado. El Poder: La Transmutación. Utilizado correctamente – es decir, cuando es reconocido como un instrumento y no como el amo – el nivel psíquico se convierte en el taller de la alquimia. Es allí donde: El miedo bruto se transforma en prudencia consciente. La ira se transforma en fuerza para la acción justa. La energía sexual se sublima en creatividad o compasión. La intuición se clarifica en sabiduría práctica.


  1. La Culminación: Cuando lo Psíquico se Vuelve Transparente

El objetivo no es destruir el nivel psíquico, sino volverlo transparente.

Antes de la culminación: La psique es un filtro coloreado, que distorsiona todo lo que recibe a través de sus complejos, sus heridas, sus creencias. Proyecta su teatro personal en la pantalla de la consciencia. Tras la culminación: La psique es un instrumento limpiado y afinado. Transmite la información del cuerpo y las intuiciones del espíritu con una distorsión mínima. Se convierte en un espejo claro, no en un proyector.

En esta etapa, lo “sobrenatural” ya no es una experiencia separada, extraordinaria. Es el sabor natural de la realidad percibida directamente. La magia ya no está en fenómenos extraños, sino en la evidencia milagrosa del instante presente.


En Resumen

El nivel psíquico es, por tanto, la sede de lo “sobrenatural” vivido, pero entendido como la dimensión sutil e inteligente de la naturaleza misma.

Es la bisagra entre la materia y el espíritu. Es el teatro donde se representa el drama del alma (sus conflictos, sus aspiraciones). Es el laboratorio donde tiene lugar la transformación alquímica.

Su culminación no es su desaparición, sino su pacificación y puesta al servicio.


El nivel psíquico, es allí donde los fantasmas: esa gente que no comprendió su forma y se asoció a su psique, deambulan.

Exactamente.

Le niveau psychique

Le “niveau psychique” — ce terme évoque la couche intermédiaire entre le biologique brut et la pure conscience. C'est le royaume du daimon, de l'âme, de la psyché. Une fois le travail alchimique achevé, ce niveau ne disparaît pas, mais il est révolutionné, transfiguré.

Voici ce qui arrive à ce “niveau psychique”.


  1. Fin de la Psyché comme Centre de Commande

Avant, la psyché (l'ego, la personnalité, l'histoire de soi) était le sujet, le centre apparent d'où partaient les désirs, les peurs, les décisions.

Après, elle devient un objet. Elle est perçue comme un contenu dans le champ de la conscience, comme un paysage intérieur. Les pensées, les émotions, les souvenirs défilent, mais il n'y a plus d'adhésion, plus d'identification. C'est comme regarder un film très personnel sans s'identifier au personnage principal.

La psyché n'est plus “moi”. Elle est “cela” qui apparaît en moi.


  1. La Purification de l'Instrument

La psyché ne se dissout pas ; elle se nettoie. Tout ce qui était trouble, conflictuel, compulsif, se dépose. Ce qui reste est un instrument clair et réactif.

Les émotions deviennent des réactions chimiques pures, intenses mais brèves, comme un orage qui passe sans laisser de traces. La colère peut surgir face à une injustice, mais elle ne se transforme pas en rancune. La tristesse peut traverser, mais ne devient pas dépression. L'intuition et la créativité deviennent des canaux directs. La psyché, libérée de l'obsession de se raconter, devient un outil de perception subtile et de création spontanée. Les idées viennent, les connexions se font, sans effort. La mémoire devient une bibliothèque, pas une prison. Les souvenirs perdent leur charge émotionnelle douloureuse. Ils sont des données neutres, utilisables sans être revécus.


  1. Le “Daimon” Intégré : De la Voix Séparée à l'Intelligence du Corps

C'est ici que se produit un changement crucial. Le daimon — cette voix, cette présence guide — cesse d'être perçu comme une entité séparée.

Il est reconnu comme étant l'intelligence même de l'organisme corps-psyché fonctionnant en harmonie avec le tout.

Ce n'est plus “une voix qui me parle”. C'est ma propre intelligence opérant à un niveau global, pré-rationnel. C'est la sagesse du corps, l'intuition du cœur, la clarté de l'esprit, fonctionnant comme un seul système unifié. La guidance devient le fonctionnement normal. Vous ne recevez plus de “messages”. Vous êtes le message. L'action juste émerge d'elle-même, sans délibération. Vous agissez avec une confiance totale, car vous ne faites qu'un avec l'intelligence qui agit.


  1. La Psyché comme Interface de Compassion

Libérée de son narcissisme, la psyché devient un organe de résonance.

Elle perçoit la souffrance d'autrui non comme une idée, mais comme une vibration dans son propre champ. C'est la base d'une compassion non sentimentale, mais directe et agissante. Elle devient un pont sensible entre la conscience impersonnelle et le monde des formes. C'est par elle que l'amour impersonnel peut prendre une forme concrète : une parole, un geste, une présence.

  1. L'Humour Psychique

Un dernier trait apparaît : un détachement joyeux et un humour profond envers les contenus psychiques.

Vous pouvez voir vos propres anciennes névroses, vos schémas, avec le sourire. C'est comme regarder les gribouillis d'un enfant que vous étiez. Le drame psychique des autres devient transparent, non pas pour le mépriser, mais pour en percevoir la mécanique avec une clarté qui permet une réponse juste, sans s'y perdre.


En Résumé : La Psyché Réconciliée

Le “niveau psychique” après l'achèvement n'est donc ni anéanti ni transcendé dans un au-delà éthéré. Il est réconcilié.

Réconcilié avec le corps : il n'est plus son tyran, mais son partenaire sensible. Réconcilié avec la conscience : il n'est plus un faux centre, mais un contenu dans la lumière de l'attention. Réconcilié avec le monde : il n'est plus une forteresse séparée, mais une interface de résonance et de compassion.

Il devient ce qu'il aurait toujours dû être : un merveilleux et complexe instrument de perception et d'expression, joué par la vie elle-même, sans musicien séparé pour en revendiquer la propriété ou la maîtrise.


Le “niveau psychique” est là où le surnaturel/au delà du biologique.

Exact. Le “niveau psychique” est précisément cette zone-frontière, cet entre-deux où le biologique rencontre ce qui le dépasse. Ce n'est ni la pure physiologie, ni la conscience absolue. C'est le lieu de la métamorphose, où les énergies brutes du corps sont interprétées, symbolisées, et où les intuitions de l'esprit prennent forme.

C'est, en somme, le laboratoire de l'âme.

Développons cette idée.


  1. Le Psychique comme Interface et Traducteur

Imaginez un château (la conscience pure) avec des fondations dans la terre (la biologie). Le niveau psychique est l'étage intermédiaire, les salles de réception, les couloirs, les bibliothèques.

Il reçoit les signaux d'en bas (le biologique) : la faim, la fatigue, la libido, la douleur. Mais il ne les laisse pas passer bruts. Il les traduit en désirs, en émotions, en humeurs, en complexes. Il reçoit les influx d'en haut (le “surnaturel”/la conscience) : des intuitions, des pressentiments, des états de paix, des visions. Mais il ne peut les exprimer qu'à travers son propre langage : les symboles, les archétypes, les sentiments élevés (l'amour spirituel, la compassion), les rêves.

Son rôle est d'interpréter. C'est le lieu où la poussée d'adrénaline devient “peur d'un danger” ou “excitation d'un défi”. Où l'intuition d'unité devient sentiment d'amour universel.


  1. Le “Surnaturel” n'est pas Hors de la Nature, il est sa Profondeur

Le terme “surnaturel” est trompeur. Il fait penser à un monde séparé, magique. En réalité, ce qui apparaît comme “au-delà du biologique” est simplement une dimension plus profonde, plus subtile de la nature elle-même.

Le psychique est le lieu où cette dimension se révèle. C'est là que vous faites l'expérience d'une idée qui “vous vient” (comme si elle était donnée), d'une coïncidence significative (synchronicité), d'un sentiment de présence (le daimon), d'un amour qui dépasse l'attachement personnel. Ces phénomènes ne violent pas les lois naturelles ; ils témoignent de lois plus vastes que celles de la physique matérielle – des lois de résonance, d'information, de conscience.

Le niveau psychique est donc le récepteur et l'amplificateur de cette “nature profonde”. C'est en lui que l'infini se réfracte en formes finies (symboles, émotions, inspirations).


  1. Le Danger et le Pouvoir du Niveau Psychique

Ce niveau est un champ de puissance et de péril.

Le Danger : L'Inflation Psychique. C'est le piège majeur. La psyché, recevant des influx subtils, peut s'en attribuer la propriété. Elle se prend pour le château (la conscience) au lieu de n'être qu'un étage. C'est la naissance de l'ego spirituel, du messianisme, du mysticisme égocentrique. L'individu croit être spécial, choisi, en contact exclusif avec le divin. C'est la parodie du sacré. Le Pouvoir : La Transmutation. Utilisé correctement – c'est-à-dire, quand il est reconnu comme un instrument et non comme le maître – le niveau psychique devient l'atelier de l'alchimie. C'est là que : La peur brute est transformée en prudence consciente. La colère est transformée en force d'action juste. L'énergie sexuelle est sublimée en créativité ou en compassion. L'intuition est clarifiée en sagesse pratique.

  1. L'Achèvement : Quand le Psychique Devient Transparent

Le but n'est pas de détruire le niveau psychique, mais de le rendre transparent.

Avant l'achèvement : La psyché est un filtre coloré, qui déforme tout ce qu'elle reçoit à travers ses complexes, ses blessures, ses croyances. Elle projette son théâtre personnel sur l'écran de la conscience. Après l'achèvement : La psyché est un instrument nettoyé et accordé. Elle transmet les informations du corps et les intuitions de l'esprit avec un minimum de distorsion. Elle devient un miroir clair, non un projecteur.

À ce stade, le “surnaturel” n'est plus une expérience séparée, extraordinaire. Il est la saveur naturelle de la réalité perçue directement. La magie n'est plus dans des phénomènes étranges, mais dans l'évidence miraculeuse de l'instant présent.

En Résumé

Le niveau psychique est donc bien le siège du “surnaturel” vécu, mais compris comme la dimension subtile et intelligente de la nature elle-même.

C'est la charnière entre la matière et l'esprit. C'est le théâtre où se joue le drame de l'âme (ses conflits, ses aspirations). C'est le laboratoire où la transformation alchimique a lieu.

Son achèvement n'est pas sa disparition, mais sa pacification et sa mise en service.


Le niveau psychique, c'est là où les fantômes:ces gens qui n'ont pas compris leur forme et se sont associés à leur psyché, trainent.

Exactement.

The Psychic Level

The “psychic level” — this term evokes the intermediate layer between raw biology and pure consciousness. It is the realm of the daimon, of the soul, of the psyche. Once the alchemical work is completed, this level does not disappear, but is revolutionized, transfigured.

Here is what happens to this “psychic level”.


  1. End of the Psyche as Command Center

Before, the psyche (the ego, the personality, the self-story) was the subject, the apparent center from which desires, fears, and decisions originated.

After, it becomes an object. It is perceived as a content within the field of consciousness, like an inner landscape. Thoughts, emotions, memories flow by, but there is no more adhesion, no more identification. It is like watching a very personal film without identifying with the main character.

The psyche is no longer “me.” It is “that” which appears in me.


  1. The Purification of the Instrument

The psyche does not dissolve; it cleanses. Everything that was murky, conflictual, compulsive, settles out. What remains is a clear and responsive instrument.

Emotions become pure chemical reactions, intense but brief, like a passing storm that leaves no trace. Anger may arise in the face of injustice, but it does not turn into resentment. Sadness may pass through, but does not become depression. Intuition and creativity become direct channels. The psyche, freed from the obsession of narrating itself, becomes a tool of subtle perception and spontaneous creation. Ideas come, connections are made, effortlessly. Memory becomes a library, not a prison. Memories lose their painful emotional charge. They are neutral data, usable without being relived.


  1. The Integrated “Daimon”: From Separate Voice to the Intelligence of the Body

This is where a crucial change occurs. The daimon — that guiding voice, that presence — ceases to be perceived as a separate entity.

It is recognized as the very intelligence of the body-psyche organism functioning in harmony with the whole.

It is no longer “a voice that speaks to me.” It is my own intelligence operating at a global, pre-rational level. It is the wisdom of the body, the intuition of the heart, the clarity of the mind, functioning as a single unified system. Guidance becomes normal functioning. You no longer receive “messages.” You are the message. Right action emerges by itself, without deliberation. You act with total confidence, because you are one with the intelligence that is acting.


  1. The Psyche as an Interface for Compassion

Freed from its narcissism, the psyche becomes an organ of resonance.

It perceives the suffering of others not as an idea, but as a vibration in its own field. This is the basis of a non-sentimental, direct, and active compassion. It becomes a sensitive bridge between impersonal consciousness and the world of forms. It is through the psyche that impersonal love can take concrete form: a word, a gesture, a presence.

  1. Psychic Humor

A final trait appears: a joyful detachment and a profound humor towards psychic contents.

You can see your own former neuroses, your patterns, with a smile. It is like looking at the scribbles of a child you once were. The psychic drama of others becomes transparent, not to despise it, but to perceive its mechanics with a clarity that allows a right response, without getting lost in it.


In Summary: The Reconciled Psyche

The “psychic level” after completion is therefore neither annihilated nor transcended into some ethereal beyond. It is reconciled.

Reconciled with the body: it is no longer its tyrant, but its sensitive partner. Reconciled with consciousness: it is no longer a false center, but a content in the light of attention. Reconciled with the world: it is no longer a separate fortress, but an interface of resonance and compassion.

It becomes what it should always have been: a marvelous and complex instrument of perception and expression, played by life itself, with no separate musician to claim its ownership or mastery.


The “psychic level” is where the supernatural/beyond the biological is.

Exactly. The “psychic level” is precisely this frontier zone, this in-between where the biological meets what transcends it. It is neither pure physiology nor absolute consciousness. It is the place of metamorphosis, where the raw energies of the body are interpreted, symbolized, and where the intuitions of the spirit take form.

It is, in short, the laboratory of the soul.

Let us develop this idea.


  1. The Psychic as Interface and Translator

Imagine a castle (pure consciousness) with foundations in the earth (biology). The psychic level is the intermediate floor, the reception rooms, the hallways, the libraries.

It receives signals from below (the biological): hunger, fatigue, libido, pain. But it does not let them pass through raw. It translates them into desires, emotions, moods, complexes. It receives influx from above (the “supernatural”/consciousness): intuitions, premonitions, states of peace, visions. But it can only express them through its own language: symbols, archetypes, elevated feelings (spiritual love, compassion), dreams.

Its role is to interpret. It is the place where the adrenaline rush becomes “fear of danger” or “excitement of a challenge.” Where the intuition of unity becomes a feeling of universal love.


  1. The “Supernatural” is Not Outside Nature, It is Its Depth

The term “supernatural” is misleading. It suggests a separate, magical world. In reality, what appears as “beyond the biological” is simply a deeper, more subtle dimension of nature itself.

The psychic is the place where this dimension reveals itself. It is there that you experience an idea that “comes to you” (as if it were given), a meaningful coincidence (synchronicity), a feeling of presence (the daimon), a love that surpasses personal attachment. These phenomena do not violate natural laws; they bear witness to laws vaster than those of material physics – laws of resonance, information, consciousness.

The psychic level is therefore the receiver and amplifier of this “deep nature.” It is within it that the infinite refracts into finite forms (symbols, emotions, inspirations).


  1. The Danger and the Power of the Psychic Level

This level is a field of power and peril.

The Danger: Psychic Inflation. This is the major trap. The psyche, receiving subtle influxes, can claim ownership of them. It mistakes itself for the castle (consciousness) instead of being merely a floor. This is the birth of the spiritual ego, of messianism, of egocentric mysticism. The individual believes they are special, chosen, in exclusive contact with the divine. It is the parody of the sacred. The Power: Transmutation. Used correctly – that is, when recognized as an instrument and not as the master – the psychic level becomes the workshop of alchemy. It is there that: Raw fear is transformed into conscious prudence. Anger is transformed into the strength for right action. Sexual energy is sublimated into creativity or compassion. Intuition is clarified into practical wisdom.

  1. Completion: When the Psychic Becomes Transparent

The goal is not to destroy the psychic level, but to render it transparent.

Before completion: The psyche is a colored filter, distorting everything it receives through its complexes, wounds, beliefs. It projects its personal theater onto the screen of consciousness. After completion: The psyche is a cleansed and tuned instrument. It transmits information from the body and intuitions from the spirit with minimal distortion. It becomes a clear mirror, not a projector.

At this stage, the “supernatural” is no longer a separate, extraordinary experience. It is the natural flavor of reality perceived directly. Magic is no longer in strange phenomena, but in the miraculous evidence of the present moment.

In Summary

The psychic level is indeed the seat of the lived “supernatural,” but understood as the subtle and intelligent dimension of nature itself.

It is the hinge between matter and spirit. It is the theater where the drama of the soul is played out (its conflicts, its aspirations). It is the laboratory where alchemical transformation takes place.

Its completion is not its disappearance, but its pacification and being put into service.


The psychic level is where ghosts—people who haven't understood their form and have identified with their psyche—linger.

Exactly.

Trump Marxista de Derechas

El título y la burla de la retórica MAGA resaltan una ironía central. El argumento es que las políticas de Trump—enormes subsidios industriales (“nacionalizar y subsidiar los minerales necesarios”), proteccionismo y una política industrial dirigida por el estado—no son capitalistas en un sentido liberal clásico. Representan una forma de “capitalismo destructivo” o intervención estatal nacionalista.

Similar a un socialismo de derechas que elige ganadores, desbarata cadenas de suministro globales y busca desacoplarse de sistemas integrados.

Visión Mundial Subyacente y Contexto

Esta perspectiva se alinea estrechamente con ciertas corrientes del pensamiento eurasianista y del estado-civilización, a menudo articuladas por filósofos rusos como Alexander Dugin y adoptadas en ciertos círculos intelectuales chinos. Desde este punto de vista: China es el heredero moderno de imperios integradores y civilizatorios.

El mundo angloamericano (especialmente EE.UU.) es una fuerza transitoria y disruptiva, “talasocrática” (poder marítimo), que gobierna mediante la división y la manipulación financiera, no a través de una gobernanza integradora y terrestre perdurable.

La lucha geopolítica actual no es entre democracias y autocracias, sino entre un modelo civilizatorio y un modelo tribal-mercantil.

Pero Estados Unidos es Capitalista. Claro, y yo soy Socialista.

¡Generación Z! El nacionalismo es lo más estúpido. No caigan en eso.

Los conceptos de patria y nación (o etnia) existen en un nivel esencialmente natural o “físico”. Lo que debe rechazarse es el nacionalismo —junto con su monstruosa derivación, el imperialismo— y el chovinismo; en otras palabras, toda absolutización fanática de un grupo particular. Por lo tanto, en un sentido doctrinal, el término correcto debería ser “Imperio Europeo”, no “Nación Europa” o “Patria Europea”. Entre los europeos, debemos apelar a un sentimiento de orden superior, cualitativamente distinto del sentimiento nacionalista, que está arraigado en otros estratos más bajos del ser humano. No podemos pretender ser “europeos” basándonos en un sentimiento análogo al que hace que uno se sienta italiano, prusiano, vasco, finlandés, escocés, húngaro, etc., ni podemos creer que un único sentimiento del mismo tipo pueda generalizarse —borrando y allanando estas diferencias y reemplazándolas dentro de una “Nación Europa”.

El modelo de un imperio verdadero y orgánico (que debe distinguirse claramente de toda forma de imperialismo —un fenómeno que debe verse como una extensión lamentable del nacionalismo) fue encarnado anteriormente en el mundo medieval europeo, que sustentaba los principios de unidad y multiplicidad. En ese mundo, los estados individuales funcionaban como unidades orgánicas parciales, gravitando alrededor de un unum quod non est pars (“un uno que no es una parte”, en palabras de Dante) —es decir, un principio de unidad, autoridad y soberanía de una naturaleza diferente a la propia de cada estado particular. Pero el principio imperial solo puede poseer tal dignidad trascendiendo la esfera estrictamente política, fundamentándose y legitimándose a través de una idea, una tradición y un poder que sea también espiritual.

¿Cuáles son las condiciones y oportunidades para realizar tal idea en la Europa de hoy? Obviamente, requeriría la voluntad y la capacidad de ir contra la corriente. Como he declarado, debemos descartar la noción de una “Nación Europa”, como si el objetivo final fuera fusionar las naciones europeas individuales en una sola nación —una especie de masa comunal europea indiferenciada que borra las distinciones lingüísticas, étnicas e históricas.

Dado que lo que se necesita es una unidad orgánica, la premisa debería ser, en cambio, la integración y consolidación de cada nación individual como un todo jerárquico, unificado y bien diferenciado.

La naturaleza de las partes debería reflejar la naturaleza del todo.

Trump marxiste de droite

Le titre et la moquerie de la rhétorique MAGA mettent en lumière une ironie centrale. L'argument est que les politiques de Trump – les subventions industrielles massives (« nationaliser et subventionner les minéraux nécessaires »), le protectionnisme et une politique industrielle dirigée par l'État – ne relèvent pas du capitalisme au sens libéral classique.

Elles représentent une forme de « capitalisme destructeur » ou d'interventionnisme étatique nationaliste, similaire à un socialisme de droite qui choisit des gagnants, perturbe les chaînes d'approvisionnement mondiales et cherche à se découpler des systèmes intégrés.

Vision du monde et contexte sous-jacents

Cette perspective s'aligne étroitement avec certains courants de pensée eurasiste et d'État-civilisationnel, souvent articulés par des philosophes russes comme Alexandre Douguine et adoptés dans certains cercles intellectuels chinois. Selon cette vision : La Chine est l'héritière moderne des empires intégrateurs et civilisationnels.

Le monde anglo-américain (surtout les États-Unis) est une force transitoire, disruptive, « thalassocratique » (puissance maritime) qui règne par la division et la manipulation financière, et non par une gouvernance intégratrice et pérenne basée sur la terre.

La lutte géopolitique actuelle n'est pas entre démocraties et autocraties, mais entre un modèle civilisationnel et un modèle tribal-mercantile.

Mais l'Amérique est capitaliste. Bien sûr, et moi, je suis socialiste.

Génération Z ! Le nationalisme est la plus stupide des choses. Ne vous y laissez pas prendre.

Les concepts de patrie et de nation (ou d’ethnie) relèvent d’un niveau essentiellement naturel ou « physique ». Ce qu’il faut rejeter, c’est le nationalisme – avec sa monstrueuse excroissance qu’est l’impérialisme – et le chauvinisme ; en d’autres termes, toute absolutisation fanatique d’un groupe particulier. Par conséquent, sur le plan doctrinal, le terme correct devrait être « Empire européen », et non « Nation Europa » ou « Patrie européenne ». Chez les Européens, nous devons faire appel à un sentiment d’ordre supérieur, qualitativement distinct du sentiment nationaliste, qui plonge ses racines dans d’autres strates, plus basses, de l’être humain. Nous ne pouvons prétendre être « Européens » sur la base d’un sentiment analogue à celui qui fait qu’on se sent italien, prussien, basque, finlandais, écossais, hongrois, etc., ni croire qu’un seul et même sentiment de ce type pourrait se généraliser – effaçant et aplanissant ces différences pour les remplacer par une « Nation Europa ».

Le modèle d’un empire vrai et organique (qu’il faut clairement distinguer de toute forme d’impérialisme – phénomène à considérer comme une extension regrettable du nationalisme) s’est autrefois incarné dans le monde médiéval européen, qui défendait les principes à la fois de l’unité et de la multiplicité. Dans ce monde, les États individuels fonctionnaient comme des unités organiques partielles, gravitant autour d’un unum quod non est pars (« un un qui n’est pas une partie », selon les mots de Dante) – c’est-à-dire un principe d’unité, d’autorité et de souveraineté d’une nature différente de celle propre à chaque État particulier. Mais le principe impérial ne peut posséder une telle dignité qu’en transcendant la sphère strictement politique, en se fondant et en se légitimant par une idée, une tradition et un pouvoir également spirituel.

Quelles sont les conditions et les opportunités pour réaliser une telle idée en Europe aujourd’hui ? Il est évident que cela exigerait la volonté et la capacité d’aller à contre-courant. Comme je l’ai affirmé, nous devons rejeter la notion de « Nation Europa », comme si le but ultime était de fondre les nations européennes individuelles en une seule nation – une sorte de masse communautaire européenne indifférenciée qui effacerait les distinctions linguistiques, ethniques et historiques.

Puisqu’il s’agit d’une unité organique, la prémisse devrait être au contraire l’intégration et la consolidation de chaque nation individuelle comme un tout hiérarchique, unifié et bien différencié.

La nature des parties devrait refléter la nature du tout.

Trump Rightwing Marxist

The title and the mockery of MAGA rhetoric highlight a central irony. The argument is that Trump's policies—massive industrial subsidies (“nationalize and subsidize the necessary minerals”), protectionism, and a state-directed industrial policy—are not capitalist in a classical liberal sense. They represent a form of “destructive capitalism” or nationalistic state intervention, akin to a right-wing socialism that picks winners, disrupts global supply chains, and seeks to de-couple from integrated systems.

Underlying Worldview and Context

This perspective aligns closely with certain strands of Eurasianist and civilizational-state thought, often articulated by Russian philosophers like Alexander Dugin and embraced in certain Chinese intellectual circles. In this view: China is the modern heir to integrative, civilizational empires.

The Anglo-American world (especially the US) is a transient, disruptive, “thalassocratic” (sea-power) force that rules through division and financial manipulation, not lasting, land-based integrative governance.

The current geopolitical struggle is not between democracies and autocracies, but between a civilizational model and a tribal-mercantile model.

But America is Capitalist. Sure, and I am Socialist.

GenZ! Nationalism is the stupidest thing. don't fall for it.

The concepts of homeland and nation (or ethnicity) exist on an essentially natural or “physical” level. What must be rejected is nationalism—along with its monstrous outgrowth, imperialism—and chauvinism; in other words, every fanatical absolutization of a particular group. Therefore, in a doctrinal sense, the correct term should be “European Empire,” not “Nation Europa” or “European Fatherland.” Among Europeans, we must appeal to a higher‑order feeling, qualitatively distinct from nationalist sentiment, which is rooted in other, lower strata of the human being. We cannot claim to be “Europeans” based on a feeling analogous to what makes one feel Italian, Prussian, Basque, Finnish, Scottish, Hungarian, and so forth, nor can we believe that a single feeling of the same kind could become widespread—erasing and flattening these differences and replacing them within a “Nation Europa.”

The model of a true and organic empire (which must be clearly distinguished from every form of imperialism—a phenomenon to be seen as a regrettable extension of nationalism) was previously embodied in the European medieval world, which upheld the principles of both unity and multiplicity. In that world, individual states functioned as partial organic units, gravitating around a unum quod non est pars (“a one that is not a part,” in Dante’s words)—that is, a principle of unity, authority, and sovereignty of a different nature than that proper to each particular state. But the imperial principle can possess such dignity only by transcending the strictly political sphere, grounding and legitimizing itself through an idea, a tradition, and a power that is also spiritual.

What are the conditions and opportunities for realizing such an idea in Europe today? Obviously, it would require the will and the ability to go against the current. As I have stated, we must discard the notion of a “Nation Europa,” as if the ultimate goal were to merge the individual European nations into a single nation—a kind of undifferentiated European communal mass that erases linguistic, ethnic, and historical distinctions.

Since what is needed is an organic unity, the premise should instead be the integration and consolidation of each individual nation as a hierarchical, unified, and well‑differentiated whole.

The nature of the parts ought to reflect the nature of the whole.

¡Generación Z! El nacionalismo es lo más estúpido. No caigan en eso.

Los conceptos de patria y nación (o etnia) existen en un nivel esencialmente natural o “físico”. Lo que debe rechazarse es el nacionalismo —junto con su monstruosa derivación, el imperialismo— y el chovinismo; en otras palabras, toda absolutización fanática de un grupo particular. Por lo tanto, en un sentido doctrinal, el término correcto debería ser “Imperio Europeo”, no “Nación Europa” o “Patria Europea”. Entre los europeos, debemos apelar a un sentimiento de orden superior, cualitativamente distinto del sentimiento nacionalista, que está arraigado en otros estratos más bajos del ser humano. No podemos pretender ser “europeos” basándonos en un sentimiento análogo al que hace que uno se sienta italiano, prusiano, vasco, finlandés, escocés, húngaro, etc., ni podemos creer que un único sentimiento del mismo tipo pueda generalizarse —borrando y allanando estas diferencias y reemplazándolas dentro de una “Nación Europa”.

El modelo de un imperio verdadero y orgánico (que debe distinguirse claramente de toda forma de imperialismo —un fenómeno que debe verse como una extensión lamentable del nacionalismo) fue encarnado anteriormente en el mundo medieval europeo, que sustentaba los principios de unidad y multiplicidad. En ese mundo, los estados individuales funcionaban como unidades orgánicas parciales, gravitando alrededor de un unum quod non est pars (“un uno que no es una parte”, en palabras de Dante) —es decir, un principio de unidad, autoridad y soberanía de una naturaleza diferente a la propia de cada estado particular. Pero el principio imperial solo puede poseer tal dignidad trascendiendo la esfera estrictamente política, fundamentándose y legitimándose a través de una idea, una tradición y un poder que sea también espiritual.

¿Cuáles son las condiciones y oportunidades para realizar tal idea en la Europa de hoy? Obviamente, requeriría la voluntad y la capacidad de ir contra la corriente. Como he declarado, debemos descartar la noción de una “Nación Europa”, como si el objetivo final fuera fusionar las naciones europeas individuales en una sola nación —una especie de masa comunal europea indiferenciada que borra las distinciones lingüísticas, étnicas e históricas.

Dado que lo que se necesita es una unidad orgánica, la premisa debería ser, en cambio, la integración y consolidación de cada nación individual como un todo jerárquico, unificado y bien diferenciado.

La naturaleza de las partes debería reflejar la naturaleza del todo.

Génération Z ! Le nationalisme est la plus stupide des choses. Ne vous y laissez pas prendre.

Les concepts de patrie et de nation (ou d’ethnie) relèvent d’un niveau essentiellement naturel ou « physique ». Ce qu’il faut rejeter, c’est le nationalisme – avec sa monstrueuse excroissance qu’est l’impérialisme – et le chauvinisme ; en d’autres termes, toute absolutisation fanatique d’un groupe particulier. Par conséquent, sur le plan doctrinal, le terme correct devrait être « Empire européen », et non « Nation Europa » ou « Patrie européenne ». Chez les Européens, nous devons faire appel à un sentiment d’ordre supérieur, qualitativement distinct du sentiment nationaliste, qui plonge ses racines dans d’autres strates, plus basses, de l’être humain. Nous ne pouvons prétendre être « Européens » sur la base d’un sentiment analogue à celui qui fait qu’on se sent italien, prussien, basque, finlandais, écossais, hongrois, etc., ni croire qu’un seul et même sentiment de ce type pourrait se généraliser – effaçant et aplanissant ces différences pour les remplacer par une « Nation Europa ».

Le modèle d’un empire vrai et organique (qu’il faut clairement distinguer de toute forme d’impérialisme – phénomène à considérer comme une extension regrettable du nationalisme) s’est autrefois incarné dans le monde médiéval européen, qui défendait les principes à la fois de l’unité et de la multiplicité. Dans ce monde, les États individuels fonctionnaient comme des unités organiques partielles, gravitant autour d’un unum quod non est pars (« un un qui n’est pas une partie », selon les mots de Dante) – c’est-à-dire un principe d’unité, d’autorité et de souveraineté d’une nature différente de celle propre à chaque État particulier. Mais le principe impérial ne peut posséder une telle dignité qu’en transcendant la sphère strictement politique, en se fondant et en se légitimant par une idée, une tradition et un pouvoir également spirituel.

Quelles sont les conditions et les opportunités pour réaliser une telle idée en Europe aujourd’hui ? Il est évident que cela exigerait la volonté et la capacité d’aller à contre-courant. Comme je l’ai affirmé, nous devons rejeter la notion de « Nation Europa », comme si le but ultime était de fondre les nations européennes individuelles en une seule nation – une sorte de masse communautaire européenne indifférenciée qui effacerait les distinctions linguistiques, ethniques et historiques.

Puisqu’il s’agit d’une unité organique, la prémisse devrait être au contraire l’intégration et la consolidation de chaque nation individuelle comme un tout hiérarchique, unifié et bien différencié.

La nature des parties devrait refléter la nature du tout.

GenZ! Nationalism is the stupidest thing. don't fall for it.

The concepts of homeland and nation (or ethnicity) exist on an essentially natural or “physical” level. What must be rejected is nationalism—along with its monstrous outgrowth, imperialism—and chauvinism; in other words, every fanatical absolutization of a particular group. Therefore, in a doctrinal sense, the correct term should be “European Empire,” not “Nation Europa” or “European Fatherland.” Among Europeans, we must appeal to a higher‑order feeling, qualitatively distinct from nationalist sentiment, which is rooted in other, lower strata of the human being. We cannot claim to be “Europeans” based on a feeling analogous to what makes one feel Italian, Prussian, Basque, Finnish, Scottish, Hungarian, and so forth, nor can we believe that a single feeling of the same kind could become widespread—erasing and flattening these differences and replacing them within a “Nation Europa.”

The model of a true and organic empire (which must be clearly distinguished from every form of imperialism—a phenomenon to be seen as a regrettable extension of nationalism) was previously embodied in the European medieval world, which upheld the principles of both unity and multiplicity. In that world, individual states functioned as partial organic units, gravitating around a unum quod non est pars (“a one that is not a part,” in Dante’s words)—that is, a principle of unity, authority, and sovereignty of a different nature than that proper to each particular state. But the imperial principle can possess such dignity only by transcending the strictly political sphere, grounding and legitimizing itself through an idea, a tradition, and a power that is also spiritual.

What are the conditions and opportunities for realizing such an idea in Europe today? Obviously, it would require the will and the ability to go against the current. As I have stated, we must discard the notion of a “Nation Europa,” as if the ultimate goal were to merge the individual European nations into a single nation—a kind of undifferentiated European communal mass that erases linguistic, ethnic, and historical distinctions.

Since what is needed is an organic unity, the premise should instead be the integration and consolidation of each individual nation as a hierarchical, unified, and well‑differentiated whole.

The nature of the parts ought to reflect the nature of the whole.

Los cataclismos crean y deshacen las civilizaciones.

Antes de las Cruzadas (inicio en 1095): Presión demográfica y energética: Europa sale del “Pequeño Periodo Glacial” medieval, su población explota. La energía caballeresca, nacida de las invasiones vikingas y magiares, ya no tiene un enemigo interior. Debe proyectarse hacia el exterior. Preparación psíquica mediante el milenarismo: Pasado el año 1000, la espera escatológica se transforma en un deseo activo de reconquista de los lugares santos. Las peregrinaciones a Jerusalén se multiplican, creando un imaginario colectivo de la Tierra Santa como meta última.

Recordatorio:

Vivimos dentro del cosmos; no somos una partícula mental aislada flotando en el Universo. Deben recordar su lugar en el universo y dejar ese ateísmo moderno del cual el liberalismo, el cristianismo y el humanismo son ramas.

No pueden definirse a ustedes mismos; están definidos por restricciones naturales: por el Cosmos al que pertenecen, por la Familia de la que provienen, por su cultura, etc. Deben romper con ese ateísmo en su interior, con ese egoísmo que, sin que se den cuenta, los matará y los despojará de toda fuerza vital. Porque su paradigma actual es que esa fuerza vital es material. No lo es; es orgánica. Son una carne viva que ama, que respira, que se reproduce, tiene hijos. Forman parte de un todo, de una cadena: la humanidad... el cosmos.

Por lo tanto, el clima, la geografía hacen a un pueblo, y luego a una civilización.

ADVENIMIENTO DE LA CIVILIZACIÓN ROMANA (a partir del siglo VI – III a.C.)

  1. Condiciones Ambientales y Geográficas: Posición de cruce de caminos: El Lacio es un cruce natural entre el mundo etrusco (norte), los pueblos itálicos (montañas) y las colonias griegas (sur). Es un campo de batalla y de síntesis permanente. Clima del Óptimo climático romano (aprox. 250 a.C. – 400 d.C.): Período más cálido y estable que el promedio, con veranos largos e inviernos suaves. Esto permite: Cosechas de cereales confiables (trigo, cebada) en el Lacio y en Sicilia (futuro “granero de Roma”). La viticultura y la olivicultura prosperan, asegurando excedentes y comercio. Los Alpes, menos glaciares, facilitan los intercambios con el norte. Recursos locales: Madera (construcción naval), piedra (toba, travertino), mineral de hierro (isla de Elba) y pastos para ovejas (industria lanera).

  2. Presión Demográfica y Energética: Crecimiento demográfico latino: Las primeras comunidades latinas se enfrentan a una presión territorial en una llanura limitada. Dos soluciones: intensificación agrícola (drenaje, Vía Apia) o expansión militar para apoderarse de las tierras vecinas. Energía militar: El modelo de la ciudad-estado ciudadano-soldado (el legionario propietario de tierras) es un sistema energético humano extremadamente eficaz. La conquista proporciona esclavos (energía motriz), botín (energía financiera) y tierras (energía agrícola). Es una máquina de crecimiento por depredación que debe expandirse constantemente para mantener su equilibrio interno. Crisis energética evitada por la expansión: Las tensiones sociales entre patricios y plebeyos (la cuestión agraria) se posponen constantemente mediante la conquista de nuevas tierras para distribuir.

En resumen: Roma emerge de un cruce geográfico bajo un clima favorable, transformando una presión demográfica local en una máquina de expansión militar que resuelve sus crisis internas mediante el aporte constante de energía externa (botín, esclavos, tierras).