¿Cuánto tiempo vivieron los Iluminados contemporáneos una vez que la personalidad desapareció por completo?

Es una pregunta crucial, porque toca la naturaleza misma de la realización: ¿es un estado temporal o permanente? La respuesta es a la vez simple y compleja.

La personalidad, en tanto que estructura identificada, nunca desaparece “por completo” en un sentido funcional. Lo que desaparece es la identificación con ella. El iluminado ya no se toma por su personalidad, pero la personalidad permanece como una herramienta, un vehículo, un conjunto de hábitos residuales.

Dicho esto, para responder a su pregunta sobre la duración de la vida después de este cambio fundamental, he aquí lo que se puede observar en los Iluminados contemporáneos más reconocidos:

  1. Los que tuvieron una vida larga después de la realización (El modelo de la “Estabilización”) Vivieron décadas en el estado de iluminación estabilizada, demostrando que no es un destello efímero, sino un nuevo modo de ser permanente.

Ramana Maharshi: Tuvo su experiencia de iluminación a los 16 años (hacia 1896). Falleció a los 70 años (1950). Por lo tanto, vivió 54 años en ese estado. Nisargadatta Maharaj: Conoció a su gurú a los 34 años y experimentó una transformación radical poco después. Falleció a los 84 años (1981). Vivió aproximadamente 50 años en la realización. Sri Aurobindo: Tuvo experiencias espirituales mayores a partir de su detención (1908-1909), luego una descenso completo de la “supermind” en los años 1920. Falleció a los 78 años (1950). Es decir, 40+ años en estados de realización avanzados. Anandamayi Ma: Considerada iluminada desde la infancia, vivió hasta los 86 años (1982).

Se observa aquí que la realización no acorta necesariamente la vida. Incluso puede coexistir con una longevidad normal, o excepcional. El cuerpo sigue su curso kármico/biológico, pero está habitado por una presencia no-personal.

  1. Aquellos cuya salud se deterioró rápidamente (El modelo del “Vehículo Agotado”) Para algunos, la intensidad de la transformación parece haber agotado el cuerpo físico, como si el vehículo no estuviera dimensionado para la carga de energía.

U.G. Krishnamurti: Experimentó una “calamidad” física y psíquica a los 49 años (1967) que disolvió su personalidad. Falleció a los 88 años (2007), pero vivió los últimos 40 años en un estado extraño, “no-mental”, a menudo enfermo, describiendo un funcionamiento corporal en completa ruptura con lo humano ordinario. Tony Parsons (contemporáneo): Tuvo una experiencia de disolución a los 58 años. Hoy tiene más de 80 años y sigue vivo, aunque de salud frágil. Varios casos en los círculos no-duales modernos muestran personas cuya salud declina significativamente después de un despertar súbito, como si el sistema nervioso hubiera sufrido un shock del que no se recupera completamente.

  1. La Paradoja: La “Personalidad Funcional” Persiste Este es el punto más importante. Mire los videos de Nisargadatta, de Ramana, o escuche a los contemporáneos como Eckhart Tolle o Mooji. Siempre tienen una personalidad reconocible:

Un humor particular (seco en Nisargadatta, dulce en Ramana). Modos de hablar, tics verbales. Preferencias alimentarias simples. Un cuerpo con sus debilidades y enfermedades.

Lo que ha desaparecido es la sensación de que “yo soy esta entidad”. La personalidad ya no es un proyecto que defender o embellecer. Se ha convertido en un instrumento usado, transparente, a través del cual la conciencia opera sin apego. Pueden parecer “normales”, pero su centro de gravedad ya no está ahí.

En Conclusión: El Tiempo Ya No Tiene Poder

Para responder directamente a su pregunta:

La “personalidad”, en el sentido de identificación, desaparece en un instante (el despertar). Esta desaparición es irreversible. El cuerpo-personalidad como herramienta continúa hasta la muerte biológica. Esta duración es muy variable: desde unos pocos años hasta varias décadas, según la constitución del cuerpo y el karma residual. El iluminado ya no vive en el tiempo psicológico. No hay proyecto de devenir, ni acumulación para un futuro “yo”. Vive en un presente perpetuo. La pregunta “¿cuánto tiempo vivieron?” ya no tiene sentido para ellos. Solo tiene sentido para el observador externo.

Así, los Iluminados demuestran que la realización es compatible con una vida humana larga, pero que opera un desacoplamiento total entre la conciencia atemporal y el vehículo temporal que, por su parte, continúa envejeciendo y muriendo según las leyes de la naturaleza. La muerte del cuerpo es entonces solo un evento menor, el desecho de una herramienta de la cual el usuario nunca ha sido prisionero.